¿QUÉ ES EDUCACIÓN?

  • Nota aclaratoria para el lector: dado lo peliagudo del tema, éste será el primer artículo de una serie sobre Educación.

El término “EDUCATIO” tiene un doble origen etimológico, que pueden ser considerados como complementarios:

“EDUCERE”, que significa “conducir fuera de”, “extraer de dentro hacia fuera”; es decir, se entiende como el desarrollo de las potencialidades del sujeto basado en la capacidad que tiene para desarrollarse (plantea la configuración de un sujeto individual y único).

EDUCARE”, con los significados de “criar” o “alimentar”, se vincula con las relaciones que se establecen con el ambiente, que son capaces de potenciar las posibilidades educativas del sujeto (según Durkheim, quien considera que la educación se concreta en la inclusión de los sujetos en la sociedad a través del proceso de “socialización”).

Partiendo de estos supuestos, podemos decir que “la Educación es la acción ejercida por las generaciones adultas sobre aquéllas que no han alcanzado todavía el grado de madurez necesario para la  vida social. Tiene por objeto el suscitar en el niño un cierto número de estados físicos,  intelectuales y morales que exigen de él tanto la sociedad política en su conjunto como el medio ambiente específico al que está especialmente destinado”.

Bien, pues una vez que hemos definido qué es la Educación, vamos a comprobar que lo que se pretendía no se ha conseguido. Nuestros hijos son los que acaban en los últimos puestos del Informe Pisa. Pero ellos no son los responsables: no tienen una ley educativa de calidad que piense más en el alumno y que no se mire  tanto el ombligo.

Para que una ley educativa cumpla con su cometido y la sociedad pueda comprobar que funciona, es preciso que pase por ella al menos una generación, para tener datos objetivos y concretos, verificar si esos resultados eran los que se plantearon en un principio, y si se han cumplido.

Pero si cada vez que llega al poder el ministro de Educación de turno, y se empeña en cambiar la ley anterior (y esto lo hacen todos en cada legislatura), así nunca llegarán nuestros niños a ninguna parte. Bueno, sí: a la cola del paro.

Desde 1970 se han elaborado 7 leyes educativas, incluida la LOMCE. Y ninguna ha sido buena de forma plena, sólo parcialmente. No voy a entrar en ellas ahora, en este espacio que nos ocupa, porque no acabaríamos nunca (me las reservo para un segundo artículo), pero sí me veo obligada a ofreceros unas pinceladas de aquellas que más tiempo han estado implantadas y por tanto, han tenido más repercusión:

La LGE (Ley General de Educación), de entrada a la Democracia (vigente desde 1970 hasta 1990). Y la única de la que, por su duración, sí se puede realizar un análisis (con esta ley salieron  generaciones muy bien preparadas. ¡Sí señores: con la ley de Villar Palasí, ministro de Franco y la colaboración de UCD!). Con ella, se modernizaron los estamentos educativos en España, la enseñanza fue obligatoria hasta los catorce años y se implantó el BUP, el COU y la FP (y había que aprobar todas las asignaturas para titular).

En 1990, el PSOE crea la LOGSE (Ley de Ordenación General del Sistema Educativo, vigente de 1990 a 2006), que pone fin a la LGE y otorga un gran peso a las comunidades autónomas (les permite redactar una parte muy importante de los contenidos educativos). También amplía la escolaridad obligatoria hasta los 16 años, cambiando los nombres de los cursos y las pruebas correspondientes para poder titular: ESO (cuatro años de Enseñanza Secundaria Obligatoria) y Bachillerato (opcional, postobligatorio).

En 2006 el PSOE transforma la LOGSE en la nueva LOE (Ley Orgánica de Educación), introduce la Religión como opcional e incluye una “nueva asignatura”: la Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, que causó un gran revuelo por ser materia obligatoria y evaluable (hecho totalmente absurdo, porque su contenido es algo que debería aprenderse con cualquier tipo de ley). Sin embargo, lo doloroso del asunto fue que Lengua y Literatura fue la perdedora, ya que sus horas lectivas se redujeron en 25, para favorecer a la asignatura de ECDH.

Y en 2013, ve la luz la LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa), también llamada “Ley Wert”. Ha sido calificada como sectaria, discriminatoria y retrógrada (y lo es, ya profundizaremos en ella en ese segundo artículo).

Pero, simplemente, para ir abriendo boca, destaquemos uno de los aspectos más significativos:

Se podrá elegir entre Religión y Valores Sociales (en Primaria) y Valores Éticos (en Secundaria). Y desaparece “Educación para la Ciudadanía”. ¡Pero qué manía tienen tanto PP como PSOE en cambiarle los “nombrecitos” a lo que toda la vida ha sido elegir entre Ética y Religión!

¡Que no, señores, que se dejen de tonterías, y vamos a levantar el país! Y hay que empezar desde abajo, desde nuestros hijos, y para eso, necesitamos una verdadera Ley de Educación que vele por el porvenir intelectual y profesional de las generaciones venideras.

Esto no es, ni más ni menos, lo de siempre: la lucha por el poder. Como El PP, aunque elaboró dos leyes, nunca llegaron a aplicarse, se ha desquitado ahora del PSOE con la “espectacular” LOMCE.

Vuelvo a repetirlo: que no me interesan sus luchas de poder, que lo que queremos es que se hagan las cosas con honradez y coherencia, pensando en los alumnos, no en ustedes mismos.

Por otro lado, la ley Wert es la propuesta de reforma de la LOE y de la LOGSE, dos leyes socialistas aún en aplicación. Si le sumamos la LOMCE, tres leyes en vigor actualmente (¡esto es de locos!): la Selectividad se sigue rigiendo por LOGSE; 2º y 4º de la ESO y 2º de Bachillerato por LOE; Primaria (en vigor desde el curso 2014-2015) y 1º y 3º de la ESO + 1º de Bachillerato (2015/2016) por LOMCE. ¿Alguien entiende algo?

¿Sabéis el ímprobo esfuerzo que han de hacer los profesores que tengan cursos distintos, con aplicaciones de leyes distintas, con Programaciones Didácticas y Memorias distintas,… ¡Y después dicen que tienen muchas vacaciones! Me río yo, señores: no son sólo las horas lectivas o de guardias. Son las horas que tienes que dedicarle en tu casa a la preparación de las clases, elaboración y corrección de exámenes,… Asistencia a claustros, consejos escolares, evaluaciones,… Sumad, y trabajan más que los japoneses.

¡Ya está bien de tópicos! Tenemos un profesorado que lo está dando todo en situaciones, muchas veces, lamentables, con escasez de recursos, pero con mucha imaginación y ganas de tirar para adelante, en estos tiempos de lucha por los derechos básicos, siendo el más importante la Educación. Porque si no, nuestros hijos pueden ser objeto de fácil manipulación: tiene que haber una ley que promueva y fomente la formación de criterio, el enseñar a pensar. Y a eso, no enseña precisamente  la LOMCE.

Hasta la próxima, lectores.

Luz

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