DESMEMORIA HISTÓRICA

DESMEMORIA HISTÓRICA

El 31 de octubre de 2007 se aprobó la Ley de Memoria Histórica, por la que se reconocían derechos y medidas para quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura. Pero la citada Ley comenzó cojeando al no contemplar la exhumación de las víctimas en fosas comunes y cunetas.

También negaba que los delitos del franquismo fueran cometidos contra toda la sociedad, ni tampoco garantizaba políticas públicas sobre justicia, reparación y derecho a la verdad. Para más infamia, durante el gobierno de Rajoy quedó sin dotación presupuestaria alguna (desde 2013); se trataba de una derogación de hecho.

Ni siquiera esa escuálida ley se cumple actualmente, siendo frecuente por todos los rincones del país, encontrar calles, símbolos y monumentos de la dictadura.

Lejos de, al menos, no seguir ofendiendo más aún a todos los represaliados y familiares, se ha practicado el uso de esta cuestión como arma arrojadiza, alegando que todo lo que tuviera que ver con la memoria histórica era anacrónico y provocaba división. Gran ironía por parte de quienes, aun hoy, alardean desde diversos cargos públicos de todo tipo,  de su condición de bando vencedor; de quienes se mofan de las familias y colectivos que solo buscan dignidad, frivolizando de forma aberrante, como Pablo Casado cuando acusaba de “hablar todo el día de la guerra del abuelo”. Mención aparte la de algunos otros cargos que hablaban del “acierto de los fusilamientos…” provocando verdaderas náuseas.

¿Es así como se quiere cerrar el capítulo más doloroso de la historia de este país?

¿Cómo es posible que hablen de rencor quienes restriegan su insolencia y a veces practican modos  que recuerdan prácticas de años de dictadura?

¿Cómo es posible que la única causa judicial que investiga los crímenes de la dictadura sea la “querella argentina”?

¿Cómo es posible que uno de los mayores torturadores, Antonio González Pacheco (Billy “el niño”) no haya mostrado el menor atisbo de arrepentimiento?

Qué fácil es hablar de olvidarlo todo cuando no son ellos los que tienen los muertos en las cunetas. Qué fácil mientras se da desde muchos sectores, cobertura a ideas, maneras, costumbres y ciertas leyes que recuerdan aquellos tiempos.

Seguramente, los familiares de las víctimas son los primeros interesados en pasar página, pero para ello es necesaria una ley integral, que contemple la reparación y la justicia real sobre todos esos desmanes; y cómo no, el derecho a enterrar a los familiares de forma digna. Hay condiciones para que se contemplen y se reconozca la dimensión legal de lo que sin duda pueden considerarse crímenes de lesa humanidad. Esa vía legal descarriló en España, pero algunos familiares han podido reabrir la esperanza por medio de la justicia argentina.

Quizá el problema, no reconocido por este gobierno, consiste en pensar que cerrar este episodio llega sin más, sin justicia, sin reparación, sin reconocimiento y lo que es más grave: negando “de facto” la lacra y la barbarie de la dictadura, como si no hubiera ocurrido.

La mejor lección que se podría dar a las siguientes generaciones es que viven en un país que supo asumir y paliar uno de los capítulos más negros de su historia reciente.

Mientras tanto, la negación del problema no lo resuelve, y seguirá siendo una asignatura pendiente, en tanto en cuanto los diversos gobiernos que vengan no tengan el valor de afrontar una cuestión que debió solucionarse ya desde la propia transición.

Los diversos actos y la organización de la búsqueda de víctimas se lleva a cabo por multitud de asociaciones. Una de las principales es la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), que lleva funcionando desde el año 2.000 y ha recuperado desde entonces los restos de 1.300 represaliados, lo que supone un 8% del total de restos en fosas comunes. Es el trabajo minucioso y las aportaciones de miles de voluntarios por todo el país que no quieren cerrar una herida en falso.

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El pasado sábado 26 de septiembre Podemos Zaragoza organizó un foro para intentar impulsar una auténtica ley, bajo el nombre “En tus manos mi memoria”. En él intervinieron expertos de disciplinas históricas y científicas. Ese mismo sábado se inauguró una exposición, relativa al tema, en el Centro Cívico Torrero. Podemos Zaragoza “considera que es preciso impulsar la recuperación de la Memoria Histórica desde la base, dándole voz a la ciudadanía para desarrollar actuaciones en la materia, teniendo como prioridad la garantía de los Derechos Humanos y el cumplimiento de la justicia internacional.” https://www.youtube.com/watch?v=-BjzRmXuZoQ

Ojalá algún día nadie tenga que recordar continuamente que este país sufre, también en este tema, de una profunda amnesia…

Andrés

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